Prólogo a Metamorfosis en claves rojas de O. García Hernández - MilMesetas

La poesía, siguiendo a María Zambrano en Filosofía y poesía, es el logos hecho carne, la palabra que toma cuerpo y nos acaricia en su fluir a través de versos y notas, la palabra que lucha por aprehender la vida y que quiere capturar con desesperada intención un momento que amenaza con disolverse en la nada, y que no puede aceptar, por ejemplo, que los ojos de la persona amada desaparezcan en el torbellino del tiempo. La poesía, nos dice la autora, quiere salvar las apariencias, retratar el no-ser, e incluso darle ser a lo que nunca lo tuvo, para prolongar la visión de los cabellos del amado iluminados por el sol o para no enfrentar —antes de tiempo— la caída de la tarde.

Metamorfosis en claves rojas de Omar García Hernández nos habla ya desde su título de un tránsito, de los cambios que se suceden para ofrecer una nueva configuración del mundo antes de la cual los significados de las cosas eran otros, de escenarios donde un cuerpo se encuentra con (en) otro y descubre en su transformación potencias y goces que ofrecen armonías inesperadas de la experiencia amorosa. Las claves rojas conducen a la sangre que fluye en el corazón de los enamorados y que alimenta erecciones permanentes o fugaces que son acompañadas de susurros tiernos y deseos tibios que difícilmente pueden ponerse en palabras; el rojo también es una remembranza del martirio que con frecuencia sufren los que aman, aunque en estas páginas el sacrificio es el dulce combate de los amantes que se entregan sin imaginar la agonía que seguirá a su separación.

En alguna conversación nocturna con el autor, me comentó que este poemario se ha escrito sin prisa a lo largo de algunos años, que los treinta y tres poemas que lo integran han acompañado algunas de sus experiencias y vivencias sin que por ello sean una confesión, porque como también sugiere Zambrano, la buena poesía nos guía a la universalidad de lo humano, a la comunidad de encuentros, pasiones y afectos, que hacen posible el reconocimiento. La imaginación, además, echa a volar en la memoria de los cuerpos, los destellos de las miradas y en las resonancias de los suspiros para crear poesía.

Metamorfosis en claves rojas es, entonces, un tríptico que reúne pasajes cuyos destinatarios tal vez ya estén en el olvido, o bien en nuestros recuerdos más decisivos, o en la fantasía de lo humano, y que ahora se nos ofrecen para cumplir una función social: enamorar, y así narrar nuestras propias vidas; versos que se ofrendan para ser degustados, en una lectura nocturna que sabe a vino y que anhela la compañía de la poesía como se desean las manos, los labios, las caderas de quien yace a nuestro lado bajo las sábanas.

En el tránsito seductor que nos ofrece Omar García Hernández, las cosas y las palabras pasan del ser al no-ser y viceversa. La temperatura de la noche es la temperatura del deseo, y el amor parece posible a pesar de la ciudad inclemente en la que naufragamos y renacemos con la única compañía del lenguaje.


Rogelio Laguna, 2025

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