Guillermo Hurtado ante la filosofía mexicana - MilMesetas

Conversé con Guillermo Hurtado, investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM a propósito de la publicación reciente de dos libro, El pensamiento del segundo Vasconcelos, del cuál es el autor, y Leopoldo Zea. Escritos de juventud 1933-1942 donde fungió como editor. Ambos textos pertenecen al sello editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México. En esta conversación el filósofo mexicano aborda cómo se ha construido la filosofía en México, pero también cuál es la situación actual de esta tradición en nuestro país.

R. ¿Cómo se insertan estos libros en el trabajo de amplio aliento que usted ha estado realizando?

G. Estos dos libros salen de un proyecto que comencé después del libro La revolución creadora el cual llegaba hasta 1929 y que tenía como finalidad relizar una investigación sobre la relación entre la filosofía, la ideología y la política en México en la década de los treinta. En algún momento pensé escribir un libro que fuera la continuación de La revolución creadora que llegara hasta 1942, año de la entrada de México en la Segunda guerra mundial.

 Empecé a trabajar y descubrí que había muchísimo material sobre la década de los treinta. Me di cuenta de que para ocuparme de la década tendría que escribir un libro que fuera, por lo menos, del mismo tamaño que La revolución creadora. Para no perderme en todo ese material, decidí emprender varias investigaciones independientes sobre el periodo. Una fue sobre Vasconcelos, uno de los ejes de la década. Otra tenía que ser la de Caso, la importancia de su labor filosófica y política en los años 30 es crucial. Me pareció que había que hacer una relectura de su debate con Lombardo. En esa época, Caso se sumerge en la fenomenología y en otras corrientes filosóficas, pero su periodismo político es no menor importancia.

Los años treinta son el momento en que la filosofía alemana llega a México con mucha fuerza. El giro hacia la filosofía alemana tiene lugar en esos años, antes de que llegaran los emigrados españoles. Este giro lo da Caso, con su introducción a la fenomenología, pero también lo hacen otras personas. Por ejemplo, García de Mendoza que expuso la fenomenología e incluso a Heidegger. A Heidegger se le empieza a discutir en México, no sólo en las aulas, sino fuera de ellas, hacia finales de los años treinta. Por otra parte, estaba el neokantismo impulsado por Larroyo y otros miembros de la escuela neokantiana. Ramos y García Maynez también promueven la filosofía alemana en los años treinta. El libro de Ramos Hacia un nuevo humanismo está basado en la axiología objetivista de Scheler y de Hartmann. El joven García Máynez también se ocupa de ambos autores. Me parece que en esa década, el gran referente, más que Husserl y Heidegger, es Scheler; pienso que todavía no se ha hecho justicia a la influencia de Scheler en el México de aquellos años.

De esta investigación sale mi libro El pensamiento del segundo Vasconcelos, publicado en 2021, y mi antología del joven Zea, publicado en 2020.  El libro de Vasconcelos llega hasta 1941. El libro de Zea llega hasta el 42.

Antes de estudiar filosofía, Zea fue muy activo en el periodismo de oposición al callismo y luego al cardernismo. Sin imaginarlo, Lázaro Cárdenas le cambia la vida. La historia parece salida de una novela. Es  impresionante cómo se entrelazan las vidas de Cárdenas y Zea, y cómo gracias a Cárdenas, Zea puede convertirse en filosofo.

Esa historia me pareció fascinante. Encontré sus textos de juventud, los reuní. Zea no tenía escondidos esos artículos, pero tampoco los rescató. Se trata de un Zea muy distinto del que conocemos. Primero, no era estudiante universitario, era un muchacho trabajador con un activismo político muy valiente y en una línea de oposición al régimen, que yo califico de vasconcelista. Es decir, en una visión de la política mexicana en la que vasconcelismo del 29 todavía está muy presente y ahí se inscribe Zea. Mucha gente dice que Zea fue una creación de Gaos y lo que demuestro en este libro es que no es cierto: ya había un Zea antes de Gaos.

R. Parecería que en su perspectiva en la década de los 30 la filosofía mexicana estaba llegando a una especie de maduración por sí misma, lo que contrasta con interpretaciones que ponen esa maduración en  la llegada de los exiliados en el 39.

G. La filosofía mexicana tuvo definitivamente un proceso de maduración, si se le quiere llamar así, o de profesionalización. Una figura importantísima fue Samuel Ramos. Ramos le dió un impulso muy grande a la disciplina. Pero también salen al estrado varios filósofos jóvenes, alumnos de Caso, que traen una formación diferente: García Máynez, Larroyo. Son jóvenes que están informados de lo que sucede en la filosofía mundial, están al día, han viajado al extranjero. Ese proceso de profesionalismo se fortalece con la llegada de los emigrados españoles, podemos decir que se acelera, se apuntala, pero es un proceso que había comenzado en los años 30.

La década de los años 30 es una de las menos estudiadas de la historia de la filosofía en México del siglo XX. Todavía hay mucho que aprender de ese periodo que fue tan importante, sobre todo la parte final de los años 30, de una de una ebullición intelectual impresionante: hay revistas culturales de primer nivel, hay muchos proyectos. El final del cardenismo y el principio del avilacamachismo fue un momento de mucha actividad.

Una figura como Alfonso Reyes, por ejemplo, es muy importante para el periodo. Reyes organiza la llegada de los refugiados de los españoles con una visión muy exacta, certera, de gran administrador cultural. Supo cómo colocar a todos los integrantes del exilio español para beneficiar al país.

R. Hubo inconformes. A María Zambrano no le gusto la educación socialista; no le gustó que la mandaran a Morelia y acabo yéndose a Cuba.

G. Claro. Lo que pasa es que Reyes ubicaba a las personas según su criterio de qué era lo mejor para México y de qué le convenía a sus amistades. Seria iluso pensar que no había preferencias y lealtades de grupo. Es el caso de lo que sucede a Joaquín Xirau cuando llega a México. De todos los españoles que arribaron era él quien tenía más prestigio, el que tenía más obra; el decano de la universidad de Barcelona. Una figura en aquel momento, 1939, más pesada que Gaos.

Sin embargo, Reyes se inclina por Gaos por la relación que tenían desde Madrid. Se podría decir que ahí los madrileños sacan la mejor tajada y le dan a entender a Xirau que el interlocutor del gobierno mexicano con la filosofía del exilio iba a ser Gaos. Y a Zambrano le consiguen trabajo en México pero la mandan a Morelia, un poco como lo que sucedió con Sánchez Vázquez. Pero Sánchez Vázquez era un muchacho, no era un académico. Si comparas a Sánchez Vázquez con la trayectoria de Gaos, era un muchacho que acababa de llegar y que había publicado un libro de poesía y nada más. A Zambrano la “castigan” mandándola allá; no les interesa realmente la figura de María Zambrano, no les parece alguien que fuera importante. Quizá porque en aquella época no pensaban que fuera una figura de peso. Hoy en día la figura de María Zambrano ha crecido enormidades, pero en aquellos años el juicio sobre ella que tuvieron esas personas no fue así. Reyes comentaba estas decisiones con Gaos. Estoy seguro que la decisión de mandar a Zambrano a Morelia fue una decisión que tomaron Reyes y Gaos. Gaos seguramente le habrá dado algún informe sobre María Zambrano y Reyes actuó en consecuencia y, bueno, también se equivocaron. El exilio español tiene muchas vertientes. ¿Qué hubiera pasado si hubiera llegado Ortega y Gasset a México? Otra cosa totalmente distinta.

R. Decía usted que además de estos libros faltarían otros estudios.

G. ¡Hay tantos otros temas! Por ejemplo, publiqué un estudio largo en España sobre la ideología del cardenismo, del primer cardenismo. También me gustaría hacer una revisión de la polémica Caso-Lombardo. La figura de Lombardo cada vez me interesa más; fue un pensador muy importante en la historia de México y ha sido ignorado por la historia de la filosofía mexicana. Cuando uno busca a Lombardo en la historia de la filosofía en México lo único que halla es la polémica Caso- Lombardo. Pero que la introducción del pensamiento marxista en México pasa por Lombardo y no sólo eso, también es interesante su propia versión del materialismo histórico. Queda coja una la historia de la filosofía mexicana sin un estudio de Lombardo

Y luego, el neokantismo, ya me ocupé del neokantismo en mi libro El búho y la serpiente. Y sobre este grupo también se han ocupado Dulce María Granja y Antonio Zirión. También queda pendiente estudiar el libro de Ramos de “Hacia un nuevo humanismo” y el periodismo de Ramos que en esa época es muy importante. Todos estos son proyectos que espero vayan saliendo poco a poco.

R. ¿Cuándo hacemos la filosofía en México? Hasta hace algunas décadas todavía estaba la disputa, que por fortuna ya está superada, de si había o no filosofía en nuestro país. Pero luego el problema está en decir cómo encontramos esa filosofía. ¿Tiene que tratar temas en específico o cualquier tema que haya tratado alguien que haya estado en las circunstancias mexicanas ya podría considerarse como un objeto de estudio de esta rama de la historia de la filosofía?

G. Hay tener siempre la visión más amplia sobre esta cuestión. ¿Dónde buscar la filosofía mexicana? Yo creo que hemos cometido el error en la historiografía de la filosofía mexicana de buscar la filosofía sólo en los libros de filosofía. Si tú quieres conocer la historia de la filosofía en México del siglo XVII y sólo buscas en los libros de filosofía, es decir, los tratados de catedráticos de la Universidad, de los comentaristas de Aristóteles, te perderías a Sor Juana, que es la filósofa más importante de ese siglo. Lo mismo pasa con el siglo XIX; una de las aportaciones del trabajo de Carmen Rovira fue buscar la filosofía mexicana en lugares donde normalmente no se hubiera buscado y eso que hizo Rovira con el XIX se debe de hacer con el XX.

Gran parte de lo que se hizo en filosofía en México, sobre todo en la primera mitad del siglo XX, apareció en periódicos y revistas. Si no se hace una investigación hemerográfica de la filosofía mexicana en el siglo XX, se nos va muchísimo. En mi libro de Vasconcelos me ocupo de los artículos y lo que veo ahí es que si no tenemos una lectura de esos artículos se nos pierden muchas cosas, una de ellas, por ejemplo, el antisemitismo de Vasconcelos.

Si buscan el antisemitismo en los libros de filosofía de Vasconcelos se va a encontrar muy poco, en cambio, si uno busca en los artículos está ahí de manera flagrante. Por eso, se entiende que a muchos estudiosos de Vasconcelos se les haya pasado de largo su antisemitismo

R. Tal vez intencionalmente no está ahí.

G. Puede ser. Aunque Vasconcelos no cuidaba las formas; no le importaba. Vasconcelos es como un animal salvaje, no se cuida, no cuida ningún flanco. No tiene miedo de quedar mal. Como digo en el libro, hay gente que escribe para no quedar mal con nadie, él escribió para quedar mal con todos.  

R. ¿Envejecieron bien las obras de Vasconcelos y de Zea?

G. No han envejecido bien. La filosofía de Vasconcelos es casi ignorada en los medios académicos. Tuvo que ser un grupo de estudiantes de la Facultad que se interesó en Vasconcelos y que hace poco hicieron un encuentro sobre su pensamiento. El establishment de la filosofía mexicana ha sido muy hostil con Vasconcelos y esto es lamentable. Por ejemplo, cuando yo estudié filosofía, a Vasconcelos se le tomaba como un figura de segundo nivel, anecdótica cuando mucho. La idea de la raza cósmica era la idea de la “raza cómica”; a Vasconcelos se le veía con mucha displicencia, casi con sorna.

Si un alumno decía que quería hacer una tesis de Vasconcelos, ese alumno se colocaba en el estrato más bajo de la carrera. Eso tiene que cambiar, espero que mi libro ayude a cambiarlo. Hay cosas muy interesantes en la filosofía de Vasconcelos, ideas realmente originales, valiosas. Lo dijo Octavio Paz: “el hombre más grande del siglo XX en México es Vasconcelos”. Entonces, yo apuesto a que dentro de doscientos o trescientos años en cualquier libro sobre la historia de la cultura en México va a aparecer Vasconcelos. ¿Cuántos filósofos mexicanos más van a aparecer además de Vasconcelos? No lo sé, posiblemente ninguno.

R. ¿Y Leopoldo Zea?

G. Zea fue un pionero en muchas cosas. Es el primer filosofo cien por ciento profesional que tiene México. Se doctora rapidísimo; tiene una carrera deslumbrante, brillante. Viaja por todo el mundo. Es el primero que hace una red latinoamericana de filosofía; viajando por Argentina, Uruguay, Chile, Perú y arma una red internacional.

Funda una disciplina que es el latinoamericanismo. Fue el filósofo mexicano más conocido en el mundo, el más reconocido después de Vasconcelos. No se olvide que Vasconcelos, después de la segunda guerra mundial, era el filósofo más importante de América Latina; cuando la gente pensaba en la filosofía en América Latina, pensaba en Vasconcelos. Luego ese filósofo continental fue Zea; Los dos filósofos más importantes de América Latina son mexicanos: primero Vasconcelos y después Zea. Y sin embargo, Zea, con el paso del tiempo, mientras más crecía, mientras más poder acumulaba, mientras más reconocimientos públicos e internacionales alcanzaba, fue decayendo poco a poco. Al final la gente ya no lo tomaba muy en serio. Se le acusaba, y no sin razón, de que se repetía una y otra vez.

Me parece que esta lectura no es del todo correcta. Habría que hacer un estudio más fino de la filosofía de Zea, una que vea cómo, en el ritornelo, hay variaciones interesantes. Pero eso es un trabajo difícil de interpretación.

De cualquier manera, la importancia de Zea es fundamental. Sin Zea no hubiera habido filosofía de la liberación; no hubiera habido decolonial studies. Zea es el gran pensador anticolonial de América Latina, junto con Fanon, pero Fanon pertenece a otra tradición. Zea abrió este universo gigantesco y este territorio, es el padre fundador y hay miles de personas que no le reconocen a Zea que él fue el que descubrió ese continente.  

Imagen:http://www.cienciamx.com/index.php/ciencia/humanidades/21158-guillermo-hurtado-siglos-filosofia-mexicana

R. Para concluir… ¿En qué está la filosofía mexicana ahora? Hemos hablado de cómo se ha ido construyendo en las décadas anteriores, cómo fue profesionalizándose, cómo fueron apareciendo las grandes voces. Pero ¿cuál es su estado actual?

G. El estado actual de la filosofía en México es de cierto desorden. Figuras como Ramos y como Zea fueron grandes organizadores, planeaban, pensaban cómo fortalecer la filosofía en México hacia adentro y cómo proyectar la filosofía mexicana hacia afuera. No tenemos a nadie que haga ese trabajo hoy en día, es más, hace tiempo que nadie hace ese trabajo. Como resultado, la filosofía mexicana ha ido quedado marginada, ha ido perdiendo protagonismo. No tiene dirección porque no hay directores. O sea, gente que sea capaz de pensar en términos estratégicos. Gente capaz de pensar la filosofía mexicana en términos de geopolítica académica. Y, ¿por qué? Porque las circunstancias internas en México no han favorecido ese tipo de pensamiento.

La filosofía mexicana es como una hacienda que en el siglo XX fue muy productiva, muy creativa, muy innovadora, pero que ahora, auqnue sigue siendo grande, ya pero no marca caminos como antes. Por ejemplo, el pensamiento sobre América Latina que inventó Zea, ahora se hace en Estados Unidos con categorías que tienen que ver ni con Zea ni con la filosofía mexicana. No hay mexicanos que sean líderes en el campo de los decolonial studies. Está Walter Mignolo, que es argentino; Enrique Dussel, que también es argentino, otros profesores puertorriqueños, colombianos, peruanos: a los mexicanos los han hecho a un lado y la filosofía mexicana ha quedado disminuida.

Sin embargo, en Estados Unidos hay otra corriente que me llena de optimismo, la de un grupo de jóvenes filósofos méxico-norteamericanos que están estudiando la filosofía mexicana, que la están defendiendo, que la están enseñando en los departamentos de filosofía del otro lado y que, sobre todo, la están explicando a los millones de méxico-norteamericanos que están por allá y que quieren conocer cuál es el pensamiento de su patria de origen. El siglo XX mexicano fue un siglo de oro: se conjuntaron de manera maravillosa grandes figuras y, sobre todo, el ímpetu tan fecundo de lo que fue la revolución mexicana; una revolución única, una cosa extraordinaria. Y quizá, ahora en el XXI, lo que podemos intentar es rescatar algo de esa fortaleza del siglo XX para poder planear hacia delante; pero eso pasa, me parece, por una recuperación de la filosofía mexicana del siglo XX y de sus grandes figuras: Caso, Vasconcelos, Ramos, Uranga, Zea, Villoro, etc. Si no recuperamos esa gran fortaleza, la filosofía mexicana está condenada cada vez más a la marginación y a la redundancia.

Foto de portada: http://revistamaquina.net/la-filosofia-es-una-acompanante-de-la-vida/

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