Cuando la ventana se vuelve pasadizo existencial, símbolo y emoción: se vuelve objeto arquitectónico - MilMesetas

Por David Becerra y Natalia Farfán

Es hora de asomarnos por la segunda ventana, veremos a través de la forma ¿cuál? la que la ventana dibuja y crea consigo su epistemología, observaremos a través de ella qué es el objeto arquitectónico, y cómo la luz de Le Corbusier contemplará el mundo desde su expansión. 

¿Cómo darle forma a lo que no tiene forma? ¿Qué es exactamente la ventana? ¿Qué parte es materia y cuál, su esencia? nos aproximamos a un objeto que sirve en una arquitectura para airear, iluminar y observar, ahora, para acercarnos a la manera en cómo la ventana es y cómo somos a través de ella, podemos recurrir al objeto arquitectónico; a través de este concepto podemos entender que la ventana materialmente es: vidrio, arena, acero, madera, concreto, cristal, pero que su esencia ocurre o sucede cuando alguien interactúa con ella, creando un espacio emocional, vivencial y simbólico, allí emerge la ventana como objeto arquitectónico.

Para Alexius Meinong el objeto arquitectónico ocurre cuando la materialidad detona experiencias sensoriales, cuando es capaz de significar a través de un lenguaje tridimensional que se situará en el límite entre lo interior y lo exterior para generar una espacialidad, una continuidad, es allí donde la ventana se vuelve el punto de quiebre donde chocan estas dos dimensiones.

Es en esta eclosión de dimensiones es donde una persona pueda experimentar espacios existenciales en el que expandir su mirada o, en suma, sentir el impacto de la ventana, y es que esa ventana ha sido construida a través de una imaginación que permite la interacción. En ese marco se esculpe la cercanía y la esencia de la ventana: permitir la generación de experiencias, lo que dependerá de cómo han sido dispuestos los materiales, junto con la forma en que se ha concebido ese particular objeto. 

A raíz de la teoría de Meinong surgen preguntas interesantes sobre la experiencia material que nos ofrecen algunos objetos arquitectónicos ¿Cómo darle materia a lo que no tiene materia? la forma geométrica que aparece y que alberga una intención, un espacio material que aparece con un alma dentro de sí y es esencia de ser, quien hace la forma en el espacio y quien lo usa plasma su forma de ser en ella, como una expresión más de su existencia material.

Continuidades del espacio y manifestaciones del espacio

Kant aseguró que hay conceptos de cosas que solo por el arte son posibles. Para Platón en la arquitectura había algo de estética y poética, que representaban una esencia dentro del objeto trascendental y conceptual, aunque también no desconocía un uso, una fabricación, una adquisición y un producto implícito.    

Y es que cuando las piedras hablan crean el objeto arquitectónico, pues hablan, pero hablan no con palabras sino con el espacio que se manifiesta a través de la continuidad del espacio que se genera al romper los límites del interior con el exterior.

La ventana refugia en sí sus múltiples geometrías y materiales: la tradición arquitectónica de la humanidad, la sensibilidad que dotan esta multiplicidad de vestuarios del vacío, juegan con la sensibilidad de determinado ambiente al componer y descomponer con cambios entre luz, y sombras, las masas y los espacios, que relacionan el exterior con el interior, generando que quien ve una ventana es invitado, casi que hipnotizado y arrojado a asomarse a ella.

Ver

La cualidad de ver es el privilegio de algunas especies, como la nuestra, pero en la tierra no se está exento de sentir la energía que nos proporcionan las ventanas, los fotones, partículas que las atraviesan constantemente son ingrávidos y libres ondas de energía que aquella luz que emerge de nuestro astro nos da.

El ojo

Esta luz dota de sentido de ser al conglomerado de células fotorreceptoras, que en sus inicios más primitivos solía ser una tímida mancha compuesta de una o pocas células sensibles al fenómeno de la luz. Aquella luz que atraviesan el basto y vacuo espacio entre el sol y la tierra, para luego confrontarse con las densas capas de gases y compuestos de la atmósfera, esas que refractan aquellos viajeros veloces cargados de energía pura, derramándolos por cuanto objeto pueda absorber y descomponerlos en colores y formas, para llegar imprudentemente a nuestras ventanas tan rápido como el universo se lo permite.

Objetividad y subjetividad

“Nec variat lux fracta colerem” dijo aquel físico que quiso a través de un orificio de la pared, dar paso a la luz del sol hacia un prisma, y al hacer esto, sin darse cuenta, abrió la ventana entre la ciencia antigua y la moderna, las ventanas son herramientas compuestas de una objetividad tanto para el que la construye como para quien la habita.

El objeto

La forma geométrica que aparece y que alberga una intención, un alma dentro de sí es esencia de ser, quien hace la forma y quien la usa plasma su forma de ser en ella, como una expresión más de su existencia material.  

La ventana aparece y nos responde: “yo soy el transformador absoluto de la dimensionalidad, de aquello que llamamos hábitat”; la transición del tiempo que atraviesa los muros solo nos la puede entregar la ventana, ella es el guardián del diálogo de nuestro hábitat con el exterior cambiante y metamórfico, ese pequeño diálogo donde damos un poco de nuestra privacidad, al otro lado de la frontera, ¿a cambio de qué? de un poco de vida dentro de nuestro íntimo espacio, allí donde se expresan nuestras vidas.

Podemos pensarla como un objeto que se integra a algo llamado edificio, que en su conjunto está constituido por objetos: un muro, una puerta, un techo, todos ellos objetos arquitectónicos.

¿Qué parte es materia y que parte es esencia en la ventana?

Cuando Alexius Meinong en su teoría del objeto explora las ideas sobre el objeto quiso encontrar en el pluriverso de las cosas, un significado trascendente sobre la existencia y no existencia del objeto mismo.

Meinong argumentó que las frases y las proposiciones pueden referirse a objetos inadecuados, como objetos imaginarios o abstractos, y, aun así, tener un significado válido y coherente. Esto significa que, según su teoría, un objeto puede ser conocido y comprendido sin necesidad de existir en la realidad.  

Este llamado objeto debía tener dos elementos fundacionalesque dan sentido, todo objeto que es tiene, primero, una esencia refiriéndose específicamente a una intención, un juicio, palabras sobre el que dan forma y contenido a su materialidad, es decir, necesita tanto un elemento mental o intencional, y segundo, una materialidad que expone un lenguaje dimensional, un sustrato material para existir y tener sentido en el mundo, esto en el nivel espacial y físico. Ambos elementos son necesarios para que el objeto pueda ser imaginado, percibido y comprendido.

En el caso de la ventana como objeto, intuitivamente puede ser considerada como un objeto real en su conceptualización, que existe y puede ser comprendido de primera mano en nuestra dimensión humana, además, la ventana también puede ser considerada como un objeto complejo, que en ella alberga un sustrato material compuesto por diferentes partes y elementos como: vidrio, arena, acero, madera, concreto, cristal, contenidos en una forma que conforman una estructura como: marco, vidrio y bisagra; la ventana no tiene intencionalidad o conciencia de sí misma, o posea propiedades mentales o emocionales como las que tendría una persona.

 ¿Pero es su forma parte de su materialidad? Por eso su esencia, eso que no es perceptible a los ojos ocurre, cuando aquello sucede alguien interactúa con ella, creando un espacio emocional, vivencial y simbólico, allí emerge la ventana como objeto arquitectónico, podemos permitirnos comprender que  la ventana es un ente metamórfico que evoluciona con nosotros, con nuestra historia, nuestra personalidad y que a través de las ventanas podemos vaciarnos en expresión pensamiento y vida.

Desde un punto de vista estético, las ventanas pueden ser una forma de personalizar y diferenciar un edificio, tanto por su forma, tamaño y ubicación como por sus características estéticas, como colores, vidrios o molduras. Las ventanas también pueden ser utilizadas para enfatizar el diseño arquitectónico general de un edificio y complementar su estilo.

Podríamos decir que las ventanas surgieron como una respuesta instintiva a las necesidades básicas del ser humano que responden a una forma intuitiva de comunicar un espacio interior con el exterior, permitiendo la entrada de dos elementos fundamentales en la funcionalidad y estética de la arquitectura, la luz y la ventilación.

Por eso las ventanas tienen en la arquitectura un papel disruptivo, ya sea por su diseño y ubicación, que pueden afectar el desempeño o función de un objeto arquitectónico como el edificio. Dotándolo de una nueva naturaleza o forma de ser como personalizarlo y diferenciarlo, tanto por su forma, tamaño y ubicación como por sus características estéticas, como colores, vidrios o molduras y ser utilizadas para distinguir y quizás enfatizar el diseño arquitectónico en general proporcionándole una identidad o complementar su estilo.

Los objetos como las ventanas son esos entes que nos rodean nos entregan el ambiente en nuestro habitad nos abordan permanentemente recordándonos el transcurrir del tiempo, el fluido, el sólido, la partícula, el fenómeno… alterando el estado de nuestra corporalidad, como la nariz que entrega al alveolo que toma esa molécula de oxígeno y la direcciona a una célula en un diálogo natural y nos hace vivir un instante más.

La luz que se riega a través de ventanas

La luz es algo que no se puede tocar, algo sin sustancia, que paradójicamente a simple vista no podemos identificar, pues ella ya ha interactuado con todo lo que nos rodea, nuestros ojos solo nos permiten percibir una pequeña fracción de esa luz, que de una u otro forma termina en nuestras células fotorreceptoras pero que termina siendo suficiente para poder ver una obra de arte que en esencia no es algo vivo, pero nos hace sentir vivos.

Para Kahn conocido por su enfoque en la relación entre la luz y la arquitectura, esta maravillosa luz es un componente fundamental de la experiencia arquitectónica. Él utilizó las ventanas como herramientas para manipular y controlar la luz en sus edificios.

En sus proyectos, Kahn no solo considera la luz como un elemento estético, sino también como un medio para crear una conexión emocional entre el interior y el exterior. Por ejemplo, en la Salk Institute, Kahn utiliza ventanas grandes y generosas para permitir la entrada de luz natural en el edificio, creando un ambiente luminoso y acogedor para los usuarios. Además, las ventanas están ubicadas estratégicamente para controlar la dirección y la intensidad de la luz que entra en el espacio, creando un ambiente dinámico que cambia a lo largo del día.

Salk Institute

Le Corbusier y el enigma de la ventana

Le Corbusier, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX, tenía una comprensión muy particular de la ventana en su obra. Para él, la ventana era un elemento esencial en la creación de una conexión entre el interior y el exterior, y debía ser diseñada para cumplir ciertas funciones específicas.

Villa Savoye, 1929 – Le Corbusier. Una Vivienda que ...
Villa Saboya

En su libro “Vers une Architecture” (Hacia una Arquitectura), Le Corbusier afirmaba que las ventanas debían ser grandes y estar colocadas en el lugar correcto para permitir la entrada de la máxima cantidad de luz natural posible. Además, argumentaba que las ventanas debían ser diseñadas para ofrecer una vista del mundo exterior que fuera estéticamente agradable.

 ¿Qué nos da ella mientras se observa hacia afuera?

un paisaje un exterior, la génesis de un pensamiento en la memoria, la sombra, el fluir del viento, el transcurrir del tiempo, la ventana alimenta los espacios de lo que habitamos, los ojos nos permitan sentir ese viaje interior y exterior que nos brindan estos objetos tan metafóricos y a la vez tan físicos.

La ventana es la forma geométrica materializada más interesante de toda construcción arquitectónica, carga dentro de sí la intención del alma de quien la concibe y la usa, quien ve una ventana sentirá su gravitación.