Entre la vida y la muerte, la Uinapikua P´orheri en Quinceo, Michoacán - MilMesetas

La comunidad p´urhépecha de Quinceo celebra, entre otras muchas festividades, la fiesta de la pastorela el 26 de diciembre con una peculiar manifestación que la diferencia de otras comunidades. Además de ser una tradición que los jóvenes se disfracen de ermitaños y diablos, en Quinceo también se acostumbra la Uinapikua P´orheri[1], que se traduce como “fuerza p´urhépecha” y que se caracteriza por la competencia entre los jóvenes del pueblo a través del juego de fuerzas de brazo o vencidas.

La cultura p´urhépecha remite a un territorio conformado por cuatro regiones, la región de la meseta p´urhépecha, la de los Once Pueblos, la rivera del lago de Pátzcuaro y la Ciénega de Zacapu, por ello es difícil considerar que la fiesta, en general o en particular, remita a un significado o conjunto de significados únicos y homogéneos para la totalidad de los pueblos que integran esta cultura; pese a ello, hay celebraciones en los distintos pueblos que comparten algunas características. 

Incluso el hablar de “fiesta”, así, en singular, resulta difícil pues en la cultura p´urhépecha se pueden identificar distintos tipos de festividades y celebraciones. Debido a esto se pueden observar festividades con un aura de solemnidad (como el caso de las festividades de la Semana Santa y las fiestas patronales) y otras, en las que se percibe un relajamiento de las reglas y normas morales (como el carnaval que se celebra durante el mes de febrero y el corpus). En este trabajo recuperamos la clasificación propuesta por Lorena Ojeda (2006), en la que menciona la diferencia entre la fiesta y la ceremonia tradicional. Lo que las distingue, según la autora, es el carácter de solemnidad y recogimiento de la fiesta, mientras que la ceremonia tradicional es de algarabía. 

La Uinapikua P´orheri es una festividad de la comunidad de Quinceo, en el municipio de Paracho, que se celebra los días 25, 26 y 27 de diciembre o bien, los días 1 y 2 de enero y que tiene como eje la celebración del nacimiento del Niño Jesús, en particular, el Niño Chichihua. Celebración que se caracteriza por la lucha entre el bien, representado por los ermitaños, y el mal, representado por los diablos. Ambos se disputan la vida del Niño Dios en un ritual de medición de fuerza. 

Aunque se podría pensar, por sus características, que la Uinapikua P´orheri se asemeja a la Tigrada (practicada en la comunidad de Chilapa, Guerrero) o a la festividad de las peleas que se celebra en los pueblos de Zitlala y La Esperanza, fiestas de este estado, hay algo que las hace distintas. En las celebraciones de los pueblos de Guerrero, la finalidad es el sacrificio, pues se “intercambia” una gota de sangre por una de lluvia. La Uinapikua P´orheri, en cambio, es una celebración donde el bien y el mal se enfrentan por la vida del primogénito de Dios, como señala la tradición católica. Es, en este sentido, una puesta en escena corporal en la que se enfrentan el bien y el mal por arrebatar la vida del que ha nacido. 

Uinapikua P´orheri: los preparativos de la fiesta 

Templo de la comunidad de Quinceo, en honor a la Virgen María Magdalena. Fotografía: Jesús Janacua Benites.

Si bien las fiestas en las comunidades indígenas muchas veces suelen traslaparse, es posible identificar algunas fechas que designan el comienzo y el final de las mismas. En el caso de la Uinapikua P´orheri, los preparativos comienzan a principios del mes de diciembre al igual que las fiestas de Navidad y Año Nuevo, que es el marco en el que tiene lugar la festividad que nos interesa en este trabajo. En preparación también se cambian los cargueros del templo, incluida a la Santa Patrona del Pueblo, Santa María Magdalena, y también el carguero del Santo Niño Chichihua, y las  Uananchas y las Orhetis:

“Los concejos del templo quienes son cuatro, entre los meses de septiembre y octubre escogen y seleccionan a cuatro encargados del templo quienes entran de relevo el día 8 de diciembre, durando un año en el cargo los llamados Tata Keñis y Nana Keñis, sus esposas. Los Keñis una vez seleccionados y antes de entrar en función, seleccionan como de a veinte muchachas llamadas Uananchas, quienes acompañaran a cada encargado en el servicio del templo. Pero antes de las Uananchas, cada encargado seleccionará y nombrará una muchacha sumamente responsable que le nombran Orheti, quien funge como jefa de las Uananchas. Pero, entre las cuatro Orhetis, hay quien es la Orheti Mayor, nombrada por el y la Keñi Mayor. La Orheti Mayor, es la única persona que puede acercarse a la patrona del pueblo, Santa María Magdalena, quien está en el altar mayor. La Orheti Mayor es quien la debe cambiar de ropa cada semana, asearla, peinarla y, por lo tanto, es la única que debe traer la llave de la vitrina del altar. Los Keñis también hacen la fiesta de carnaval en el mes de febrero y el corpus en el mes de junio. Ellos administran los bienes de la iglesia durante un año, haciendo gestiones para mejoría del mismo, cambian las flores del templo cada quince días; además son personas consideradas sumamente honestas por la comunidad, con los valores humanos necesarios, deben ser Kaxumbis, es decir, muy respetuosos”. (EI) 

En dicha organización se establece el carguero del Niño Chichihua, que es el Santo en torno al cual se organiza la celebración. Dicho carguero es una persona de la comunidad que elige, por cuenta y voluntad propia el puesto. Para ello es necesario que el carguero tenga solvencia económica pues la festividad y todo lo que conlleva: comida, bebida, música, arreglos para la celebración, corren por su cuenta y la comunidad no puede cooperar. En otras fiestas, como la fiesta patronal celebrada el 22 de julio, sí es posible la cooperación de la comunidad, incluso si viven fuera de esta, deben cooperar.

Cabe mencionar que la lista de espera para ser carguero del Santo Niño Chichihua es larga y hay familias que esperan hasta veinte años para tener la oportunidad de tener en su casa, durante un año, al Santo Niño Chichihua, pues ello es considerado como un cargo de gran honor (Kaxumbikua) dentro de la comunidad.

Para las peleas o la Uinapikua P´orheri, también hay cargueros que organizan a cada uno de los bandos. Tales bandos son los ermitaños y los diablos, para cada uno se nombra un carguero o comisionado que se encarga de convocar a los habitantes, hombres jóvenes de la comunidad que lucharán en su bando.

Es común que las tardes de los días de celebración se pinten de colores por los trajes de los ermitaños y los diablos caminando por las calles dando tumbos de algarabía y regocijo. Tanto pequeños como grandes se caracterizan y salen a mostrar los atuendos: Los ermitaños van ataviados con un traje largo de colores verde, azul o morado con un gorro en forma de pico, un lazo a la cintura y una máscara tallada en madera mientras que los diablos utilizan máscaras grotescas, no necesariamente artesanales ya que es común que utilicen máscaras de plástico o goma de personajes de la televisión o de películas animadas o de terror, para diferenciarse de los ermitaños. Además los diablos no llevan traje, pueden acordar un color o ropa determinada para diferenciarse de los ermitaños, como ejemplo, los diablos usan, además de las máscaras, traje militar o de camuflaje. 

Uinapikua P´orheri: la fiesta

Según lo decida el carguero, las peleas de la Uinapikua P´orheri tienen lugar las tardes del 25 al 27 de diciembre, una vez celebrada la natividad del Santo Niño o bien, el 2 y 3 de enero. Los combates se llevan a cabo en la plaza principal. Los cargueros organizan las peleas; para ello se improvisa un campo de pelea con un lazo y alrededor se congregan los ermitaños y los diablos. El encuentro está mediado por un habitante de la comunidad que hace las veces de réferi y las peleas tienen una duración aproximada de tres minutos en los que se enfrentan un ermitaño y un diablo que pertenecen a la misma categoría de talla y peso. El forcejeo se caracteriza porque los dos contrincantes sujetan un palo o madero con el que tienen que tratar de tumbar al contrincante, o bien, arrebatarse el madero; quien tumba a su contrincante o se queda con el madero en las manos, es el ganador de la contienda. Anteriormente los encuentros eran peleas y vencidas, sin embargo, debido a los problemas durante el evento, se decidió reglamentar las peleas.

Uinapikua P´orheri, diablos y ermitaños se disputan la vida del Niño Chichihua en la plaza de la comunidad de Quinceo. Fotografía: Jesús Janacua Benites.

Mientras que las peleas tienen lugar en la plaza del pueblo, el Santo Niño recorre, en compañía del párroco y de las mujeres, las calles del pueblo y las casas de los cargueros de años anteriores. Aunque la participación de las mujeres en las peleas o Uinapikua Porheri no es directa pues ellas no pelean, es posible pensar que detrás de la confección del traje de ermitaño, la caracterización de los diablos y la comida que se ofrecerá a los participantes durante la fiesta, la mano de las mujeres p´urhépecha está presente. 

Al terminar las peleas, todo el pueblo está invitado a la casa del carguero del Santo Niño para comer y beber. Después, sólo basta esperar la llegada del Año Nuevo y del 13 de enero, cuando se hace entrega del Santo Niño al Concejo del Templo[2] para que ellos, a su vez, lo entreguen al nuevo carguero. Es toda esta organización social en torno a la celebración lo que podríamos decir que diferencia a las pastorelas navideñas de las realizadas en las zonas urbanas a las realizadas en las zonas rurales e indígenas, pues en estas últimas, cuando se organiza comunitariamente todo lo necesario para la fiesta, se organiza también la vida religiosa del pueblo, incluida la organización de la Uinapikua P´orheri. 

Vencidas en la comunidad de Quinceo, Paracho, Michoacán en el marco de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. En la lucha, los ermitaños y los diablos se disputan la vida del recién nacido, el Niño Dios Chichihua. Video: Jesús Janacua Benites.

Referencias. 

Libros.

-Araiza Hernández, Elizabeth (2013) El montaje teatral de las identidades, personajes rancheros y actores indígenas en las pastorelas de la sierra purépecha. Nueva antropología. Vol. XXIV. No. 79. Pp. 75- 98

– Ojeda, L (2006) Fiestas y ceremonias tradicionales p´urhépecha. México: Gobierno del Estado de Michoacán.

Entrevistas. 

E1. Entrevista realizada a Arnulfo Vargas Flores, el 19 de marzo de 2018 en la comunidad de Quinceo, Michoacán.


[1] Si bien la fiesta no tiene nombre como tal dentro de la comunidad pues se circunscribe a las festividades de la Navidad y del Año Nuevo, en este trabajo y según algunas sugerencias en la comunidad de Quinceo, se ha decidido nombrarla de tal manera por consejo de los peleadores que participan en ella, la uanipikua p´orheri, que se traduce como “fuerza p´urhépecha”. Agradezco enormemente la colaboración del profesor Arnulfo Vargas Flores, profesor y comunero originario de la comunidad para realizar esta pequeña investigación, inconclusa aún.

[2] En Quinceo, como en la mayoría de las comunidades indígenas p´urhépecha, la organización político- religiosa se realiza mediante Concejos, integrados por comuneros “bien vistos” dentro de la comunidad.