Dostoyevski. La creación de una identidad humana - MilMesetas

“Hemos de dejar de lado la vertiente norte, Siberia. Las características del país no le permiten ser un escenario para la cultura histórica ni crear una forma propia en la historia universal” (Hegel, 2005/1837: 233).

Estas palabras fueron dichas por un ya consolidado Hegel, durante sus cursos de Filosofía de la Historia, impartidos de 1822 a 1831 en la Universidad de Berlín. No se tiene certeza absoluta de que Dostoyevski haya leído este texto en específico, pero no es difícil de imaginar; pues se sabe que, durante la primavera de 1854, poco después de cumplir una condena de trabajos forzados y haber sido enviado a Siberia para cumplir labor como soldado, Dostoyevski se dedicó enérgicamente al estudio de este filósofo alemán.

No dedicaré mucho tiempo en explicar la filosofía defendida por Hegel, pues se escapa de mi objetivo, pero, como nos deja ver la breve cita recogida al inicio, Hegel abogaba por la idea de una historia universal, un desarrollo lineal de pueblos que poco a poco encaminará a la humanidad a un fin último que se colocaba por encima de todo. Como buen prusiano que era, Hegel creía que el desarrollo dado en Europa era el camino adecuado para el desarrollo de esta historia universal, camino iniciado por los griegos y que por el momento culmina en los pueblos germanos, quienes eran los encargados de decidir qué pueblos tenían derecho de insertarse en esta tradición y cuáles no.

Dostoyevski, recién salido de prisión y llegando a un paisaje completamente nuevo,se enteró que su pueblo no estaba siendo tomado en cuenta para el desarrollo de la historia. Que su vida y todo su sufrimiento serían completamente olvidados una vez que él muera, una vez que la gente que conoció muera. Pero no era solo él y los rusos, la Razón, o espíritu como la nombra Hegel, dejaba afuera a la mayoría de los individuos que habían pisado la tierra, solo unos pocos individuos serían dignos de tomar un lugar en la historia universal.

Cabe preguntarnos si en la obra de Dostoyevski podemos ver una respuesta a esta visión de la historia, a esta visión de la humanidad. Pues, algunos pueden ver en Dostoyevski una pretensión de búsqueda de una identidad nacional, de la identidad rusa, no con la intención de demostrarle a Hegel que los rusos eran “dignos” de participar en la historia universal, sino, con la intención de demostrarle que su idea estaba incompleta, que su pretensión de razón se olvida de grandes aspectos de la vida humana, aspectos que la forman y que la distinguen, aspectos que son explorados ampliamente en su obra.

Cuando, en Occidente se habla de Rusia, se describe un lugar casi mítico, lugar lleno de dificultades geográficas donde la vida tiene un desarrollo difícil y lento. Desde Heródoto se describió a los humanoides que viven más allá de los montes urales como seres casi legendarios, con una fisionomía diferente que los acerca más a las cabras que al Europeo. Las descripciones del pueblo ruso dependían mayormente de su ubicación, y por muchos años se olvidaba de su ser.

Aceptar esa visión de pueblo definido por su ambiente tiene un alto costo, significaría que tal y como menciona Hegel, el espíritu los colocó ahí. Definir un pueblo según algo que no depende de ellos es quitarles agencia, quitarles la esperanza de una mejor situación y, para Dostoyevski, significa quitarles su humanidad.

El siglo ilustrado en Europa dio como resultado la Razón, pretensión de un pensamiento que no se vea afectado por las pasiones. Pero la Razón europea pecaba de aquello que quería eliminar, se basaba en el miedo, el miedo a lo desconocido, a lo peligroso; en general, a cualquier forma de sufrimiento. La visión de progreso que resultó de la ilustración, y que nos sigue definiendo hasta hoy, se ponía como misión principal superar toda posibilidad de sufrimiento.

¿Pero acaso no es el sufrimiento parte fundamental de la vida? Es el sufrimiento lo que se veía en Rusia, pueblo perdido que se sentía abandonado por sus gobernantes; es el sufrimiento que se ve en Europa, dónde la mayoría de personas fuera de la aristocracia habían sido abandonados por sus revolucionarios, por aquellos que decían luchar por ellos; es el sufrimiento lo que viven los personajes de Dostoyevski; es el sufrimiento lo que vivió el mismo  Dostoyevski hasta ese momento de su vida, y que vivirá la mayor parte de su tiempo en la tierra. ¿Es este sufrimiento, algo tan palpable en el mundo, algo que pueda ser negado? Para Dostoyevski es imposible hacerlo, y toda tarea dedicada a esta visión está condenada al fracaso. No se debe negar el aspecto negativo de la existencia, se debe aceptar, vivir en profundidad, pues dentro del sufrimiento se encuentra la posibilidad de esperanza.

Es esta aceptación de todas las dimensiones de la vida algo que sería rescatado por Nietzsche en su trabajo filosófico. Es bien sabido que Nietzsche fue un gran lector de Dostoyevski y no parece raro que esta visión del sufrimiento haya sido aceptado por él, gran crítico de la visión hegeliana y asiduo lector del rival de Hegel en la Universidad de Berlín, Schopenhauer.

Para Dostoyevski, y posteriormente para Nietzsche y la tradición Vitalista, y no nihilista como se cree, el sufrimiento es parte constitutiva del ser humano. Esto acarrea otro gran cambio con la visión de Hegel, que veía el sufrimiento en el mundo y en sus condiciones, pero como ya mencioné, Rusia se ha negado por muchos siglos a ser víctima de su ambiente; por lo que, al ir en contra de esta visión, Dostoyevski tenía que situar el sufrimiento dentro del humano, en su propia psique. Pensamiento que puede haber inspirado a Freud, también un lector reconocido de Dostoyevski, a plantear una construcción psicológica compleja dentro de la mente, desplazando la visión biologicista del ser humano; pasando de un animal que reacciona a un ser complejo que vive dentro de sí todas las cosas.

Es pues, la necesidad de Dostoyevski de crear una psicología, una explicación interna para el tormento del humano. Condensados (o salvandonos quizá) al sufrimiento eterno. Muchas de sus novelas se encargan de pintar esta imagen del ser condenado a sufrir, ser que constantemente es atormentado por su propia mente, y que no puede escapar de ella. Sin embargo, la visión de Dostoyevski se quedaría incompleta si nos centramos en el sufrimiento como una maldición. En el dolor también está nuestra posibilidad de salvación, está la esperanza.

Rusia era, y sigue siendo en su mayoría un pueblo cristiano, que veía en el catolicismo europeo una visión del mundo en la que no encajaban. Dostoyevski vislumbra una solución al volver de cierta forma al cristianismo ortodoxo, aún preponderante en el lado asiático de Rusia. Dando sentido al sufrimiento que tanto ha experimentado el pueblo ruso, y que cualquier humano es capaz de reconocer, pues todos somos capaces de sufrir. Dostoyevski encaja de cierta forma con aquellos ilustrados que “perdieron”, con aquellos que salieron en la defensa de la pasión, con Rousseau y Sade.

La literatura de Dostoyevski emprende así una misión, la de descubrir qué une al pueblo ruso, pero hizo más que eso, descubrió lo que une al humano, el sufrimiento y la esperanza.

Referencias

Földényi, L (2006). Dostoyevski lee a Hegel en Siberia y rompe a llorar. Galaxia Gutenberg.

Hegel, G. W. F. (2005). Lecciones sobre la filosofía de la historia universal (J. Gaos, Trad.). Alianza. (Obra original publicada en 1837).

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