Reseña: Un México perro. El verdadero héroe  - MilMesetas

Dirección: Rafael Aparicio y Andrés Klimek (Documental), 2021

El documental Un México perro. El verdadero héroe  (2021) dirigido por Rafael Aparicio y Andrés Klimek es catalogado dentro de la temática de la lucha libre, sin embargo, dista mucho de ser el clásico largometraje que pudiéramos pensar o imaginar acerca de este deporte, pues no ahonda necesariamente en las llaves, vuelos y máscaras del ambiente luchístico, más bien, toca una situación muy profunda que poco se trata sobre él, y este es: la muerte de un luchador.

El Señor Perro Aguayo o “Can de Nochistlán” falleció un 3 de julio del 2019, años después del deceso de su hijo el perrito Aguayo el 21 de marzo del 2015, ambos dejaron marca en la historia de la lucha libre mexicana, siendo reconocidos por muchos elementos como sus famosas botas peludas; la facción creada los “perros del mal”, su estilo rudo y osado sobre el encordado, luchas de apuestas entre otras cosas. Y el fallecimiento de ellos es un tema importante dentro de este deporte, pues, en repetidas ocasiones se vuelve noticia nacional la muerte de los grandes luchadores sobre el ring, pues si bien, la naturaleza marca que todos vamos para allá, el revuelo viene de cuando se da sobre los encordados y, aún más, cuando uno de ellos era famoso. Curiosamente el documental presenta ambos casos, a saber: la muerte de luchadores famosos y la muerte sobre el ring. A lo largo de sus 70 minutos se nos comparte la visión de todas aquellas personas que estuvieron en contacto con dos ídolos de la lucha libre, estamos hablando del Perro Aguayo y su hijo. Nos muestra qué palabras reflejan su personalidad en boca de la gente que convivió con ellos y esto va desde sus compañeros luchadores, amigos, conocidos, familiares y más.

El documental comienza mostrándonos la importancia de la lucha libre para el niño mexicano, puesto que el luchador llega a ser considerado un héroe cuyas habilidades físicas superan el promedio y, a pesar de ser visto así, estos gladiadores del ring obtienen lesiones, se cansan y corren un gran riesgo al momento de subirse al cuadrilátero. Lo cierto es que la muerte de un luchador no es cosa fácil, pues la presencia de estos dos luchadores dejó marcada la historia de la lucha libre mexicana y quedó impregnada en la memoria de los fanáticos de este deporte y si el documental logra hacer algo de forma espectacular es que conozcamos quiénes eran estos dos grandes luchadores a través de la voz de los demás, pues conocemos su lugar de origen, infancia, carrera luchística y carácter por medio de los recuerdos de toda esta gente. No podemos negar el impacto emocional que genera el hecho de escuchar a toda esta gente hablar con cariño y nostalgia sobre estos dos gladiadores del ring, porque hay una genialidad en la manera en la que se presentan las memorias puesto que los entrevistados hablan a la cámara como si estuviesen hablando con los luchadores fallecidos, es decir, es como si la cámara reviviera al perro y al perrito una vez más y pudieran escuchar lo que todas estas personas tienen por decir. Encontraremos frases como “tú eres mi ídolo y siempre me aconsejabas”; “me inspirabas respeto y admiración” o “eras un gran ser humano” y a través de todos sus comentarios recorreremos no solo la carrera luchística de los perros, sino su papel como padre, hermano y amigo.

La memoria de estos luchadores nos da la imagen de la vida de estos personajes de la lucha. Se reviven las experiencias del nombrado “can de Nochistlán” hablándole nuevamente no como un fallecido, sino como una persona viva. Es conmovedor observar los sentimientos encontrados por los luchadores al hablar de sus compañeros que hoy luchan en la llamada “arena celestial”. Este documental nos recuerda qué tanto de mentira tiene la lucha libre, pues con el caso del perrito nos recuerda el riesgo que todos ellos corren una vez que suben y, además, que todos ellos son compañeros que poseen una vida debajo de los encordados ya que se nos expone lo vivido por la familia al recibir noticias sobre las lesiones, problemas de salud o, tristemente, su fallecimiento.

Las tres caídas en las que se divide el documental hacen un homenaje a estas dos leyendas a través del cual podremos ver figuras de la lucha libre como L.A Park, Conan, Irma González, Rey misterio, el Cibernético, Canek, el rudo Rivera, el Villano V, Carístico (ahora místico) y más. Escucharemos agradecimientos, recuerdos, reflexiones y muchas cosas más encontraremos en las emotivas escenas del largometraje.

Es imperdible mirar lo que los directores plasmaron aquí para comprender uno de los temas más sensibles de este deporte. La muerte es parte de la vida, pero sin duda está presente en la mente del luchador, tanto así que existe un dicho que es escuchado recurrentemente entre los agentes del ring: sabemos cómo subimos, pero no sabemos cómo bajaremos. Este es el precio que pagan los luchadores por realizar un trabajo que muchísima gente cree como falso. Ellos arrebatan sonrisas, asombros, generan enojos y gritos, pero también la nostalgia de saber que los aficionados no podrán verlos de nuevo y entretenerse con su trabajo en el ring. El documental nos recuerda todo el tiempo la mortalidad de los héroes mexicanos por antonomasia y, como bien se afirma en él, se les extraña porque “el perro siempre vive en el corazón de la gente que amamos la lucha libre”.